Echar raíces nuevas en los Estados Unidos

Paula Burger

Paula Burger

Wolf Koladicki finalmente puede obtener las visas de inmigración a los Estados Unidos para él, Paula, Isaac, Chana y su nueva hija, Fay, con la ayuda de la Sociedad Hebrea de Ayuda a los Inmigrantes y el Comité Judío Americano de Distribución Conjunta. En julio de 1949, en Múnich, la familia aborda un avión con destino a Nueva York para iniciar una nueva vida en los Estados Unidos. Después de unos días en Nueva York, continúan hacia Chicago, donde Wolf tiene familiares. Encuentran un apartamento y comienzan a reconstruir sus vidas.

Extracto de Paula's Window

En 1949, una mañana brumosa de Múnich, abordamos el avión con destino a Nueva York, Estados Unidos. Tenía 14 años. Mientras subía la estrecha escalera hacia lo desconocido, no miré atrás. Una azafata con traje almidonado me recibió en la entrada del avión. Papá parecía aliviado. Chana se sintió mal incluso antes de que dejáramos la pista. Me senté junto a Isaac, con ocho años y extasiado, y sostuve a la pequeña Fay en mi regazo. La azafata hizo un recuento de los pasajeros: dos, cuatro, quince, veinte, treinta. "Pónganse el cinturón de seguridad", indicó.

En esa época los aviones no estaban presurizados, y muchos pasajeros sintieron náuseas cuando la cabina se sacudió y el avión despegó. Una fuerza poderosa me clavó al asiento. El avión se elevó más alto, atravesó las nubes y gradualmente se niveló en un cielo azul infinito. Papá se inclinó por el angosto pasillo y me preguntó si estaba bien. Las palabras sobraban. La emoción en mi estómago podría haber impulsado todo nuestro viaje.

No hay señales ni marcadores en el océano, solo olas interminables y ondulantes. Dejé que mi mente se adelantara al nuevo mundo que nos esperaba. […]

Después de una escala de dos horas, nos embarcamos en el último tramo del viaje. El gueto y el Naliboki retrocedieron en el tiempo y la distancia.

"¡Miren!", exclamaron los pasajeros. "¡Es Nueva York!" No lo podía creer. "¡Ahí está la Estatua de la Libertad, papá! ¡Y el edificio Empire State, justo allí!" El avión giró y descendió. Sus ruedas patinaron en la pista de aterrizaje y rugieron hasta detenerse. La pesadilla que pareció durar una eternidad se evaporó en un abrir y cerrar de ojos.

Cronología de Paula Burger

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