Kindertransport: el viaje a Inglaterra

Henry Lowenstein

Henry Lowenstein

Cuatro días después de recibir la carta que confirmaba la aceptación para el traslado de Henry, los Loewenstein reciben instrucciones para su partida, a menos de una semana de la fecha programada. Debe presentarse en la estación de trenes el lunes 5 de junio, a las 7 a. m. En la estación, Henry se entera de que una prima lejana, más joven que él, se va en el mismo grupo y deciden viajar juntos mientras puedan. Como están patrocinados por diferentes organizaciones, se separarán en Inglaterra, pero por el momento están contentos de acompañarse mutuamente.

Instrucciones de viaje para el transporte de niños (Kindertransport) de la Oficina de Bienestar Judío y Cuidado Infantil (Juedische Wohlfahrts- und Jugendpflegestelle) en Berlín que informaba a los Loewenstein la fecha, la hora y el lugar de la partida de Henry.

Cortesía de los Archivos Beck, Bibliotecas universitarias, Universidad de Denver

Traducción (Henry Lowenstein)

De Berlín a Róterdam

La primera etapa del viaje los lleva en tren de Berlín a Róterdam, en los Países Bajos, y comienzan a aceptar la realidad de su situación. Cuando llegan a Róterdam los recibe de manera cálida una multitud de holandeses, pero el alivio por haber logrado salir de la Alemania nazi se ve atenuado por el hecho de que sus familias todavía están en Berlín.

Transcripción

Henry Lowenstein: En mayo recibimos la notificación de que me habían aceptado para ir a Inglaterra. Que todo saldría bien, pero no sabíamos cuándo viajaría. Y recibimos otra notificación, con unos pocos días de anticipación, que nos informaba que un transporte partiría hacia Inglaterra en junio. Así que el 6 de junio [sic] de 1939 nos presentamos en una estación de trenes en Berlín. Tenía permiso para llevar 10 kilos de equipaje, que son unas 20 libras. No podía llevar dinero. Eso era todo.

Subí al tren. Y ahí ocurrió otra cosa interesante, porque, en la estación, sin saberlo, apareció una prima segunda, o alguien con un parentesco así, con su hija. En ese momento yo tenía trece años y la hija tendría seis o siete años, era una niña. Iba a viajar en el mismo transporte. Y por supuesto que viajamos juntos. Habíamos llevado sándwiches, mi madre los había preparado y ella también llevaba algunos. Así que subimos al tren. Nos subimos al tren.

El viaje creo que duró entre tres y cinco horas, tal vez más. Era media tarde. Cruzamos la frontera hacia Holanda. Hasta ese momento, habíamos tenido mucho miedo de que algo pudiera salir mal. No me atrevía a decir ni una palabra, porque con un solo movimiento rápido de los nazis, estaríamos todos de vuelta, o Dios sabe qué podría pasar. Y nadie se atrevió... creíamos que habíamos cruzado la frontera, pero no nos atrevimos a decir nada porque no estábamos seguros de si todavía estábamos en Alemania. Finalmente llegamos a Holanda, a una estación donde había un montón de holandeses maravillosos que nos saludaban y nos ofrecían chocolate y comida. Eso fue... fue una gran alegría. Todos aplaudían y fue un placer salir de allí.

"Habíamos llevado sándwiches, mi madre los había preparado y ella también llevaba algunos. Así que subimos al tren."

Archivo de Historia Visual de la Fundación Shoah en USC, entrevista 11470

De Róterdam a Harwich

En Róterdam, a los niños los llevan a un barco para cruzar hasta Harwich, una ciudad en la costa sur de Inglaterra. Henry describe un grupo de niños de todas las edades, sin supervisión de ningún adulto (o muy poca). Están solos.

Transcripción

Henry Lowenstein: Llegamos a Róterdam; debía ser de tarde, estaba oscureciendo. Tuvimos que pasar por la aduana con nuestras 10 libras, 10 kilos de equipaje. Y luego nos hicieron abordar un barco. Estábamos en un barco. El barco era el New... el Niew Amsterdam.. Entramos a nuestro camarote y estábamos completamente agotados. Deben haber sido alrededor de las 11 de la noche cuando finalmente llegamos allí. No recuerdo nada; dormimos en el camarote y nos despertamos a la mañana siguiente. Ya estábamos en Inglaterra, en el puerto de Harwich.

Y no sabíamos qué estaba pasando, estaban procesando la información de los pasajeros. Uno de los recuerdos más interesantes fue que... era temprano en la mañana, serían alrededor de las siete u ocho de la mañana, el sol había salido y estaban descargando el barco, o tal vez lo estaban cargando, no lo sé, algo estaba pasando. Subí a cubierta con Thea y había una ronda de niños. Por cierto, debo decir que en este transporte había niños de todas las edades. Creo que los más jóvenes tendrían unos tres años y los mayores tendrían alrededor de 16 años. Por supuesto que los mayores trataban de cuidar a los más jóvenes, pero era un grupo de niños bastante variopinto.

"Creo que los más jóvenes tendrían unos tres años y los mayores tendrían alrededor de 16 años. Por supuesto que los mayores trataban de cuidar a los más jóvenes, pero era un grupo de niños bastante variopinto."

Archivo de Historia Visual de la Fundación Shoah en USC, entrevista 11470

De Harwich a Londres

Al llegar a Inglaterra, los niños continúan su viaje hacia Londres en tren. A Henry lo recibe un amigo de la familia que emigró un año antes. Tras pasar dos días agradables en Londres, lo trasladan a un campo de refugiados para niños en Westgate, en la costa inglesa.
Transcripción

Henry Lowenstein: Poco después nos reunimos de nuevo y nos subimos a un tren. Se demostró mi ignorancia de la geografía de Inglaterra, porque pensaba que Harwich estaba a la vuelta de la esquina de Londres. Y no lo estaba. Nos subimos al tren y cuando llegamos a Londres era temprano en la tarde. Ni bien llegamos a Londres, bajamos todos del tren y nos ordenaron en grupos, según el lugar a dónde iba cada uno. A algunos los enviaron de inmediato a campos de refugiados; otros tenían a alguien que se reuniría con ellos, entre otros casos.

 "...pensaba que Harwich estaba a la vuelta de la esquina de Londres. Y no lo estaba."

Archivo de Historia Visual de la Fundación Shoah en USC, entrevista 11470

Westgate

Henry pasa dos días en Londres con amigos de sus padres, antes de trasladarse a un campo de refugiados para niños en Westgate. Aquí, los niños de todas las edades tienen que defenderse solos. Se forma un orden jerárquico natural, donde los niños mayores distribuyen tareas a los demás. Los niños deben cuidar de sí mismos, y a pesar de los esfuerzos por mantener el orden, las condiciones en el campo son difíciles. Muchos niños están enfermos y no hay atención médica.

Transcripción

Henry Lowenstein: Me quedé en Londres unos dos días; luego me enviaron al campo de refugiados. Era en Westgate, que está cerca de Margate. Es como una zona turística en la costa sureste de Gran Bretaña. Era una zona turística y el campo era algo así como un lugar de veraneo bastante deteriorado. Allí había cientos de niños, cientos. Había niños de todas las edades, desde los seis hasta posiblemente los 16 o 18 años, no estoy seguro de la edad que [coughs] tendrían los mayores, tal vez unos 17. Quiero ser muy claro en esto, todos estábamos increíblemente agradecidos con las personas que nos habían llevado allí, y cualquier queja sobre este campo no está dirigida a las personas que lo habían organizado, que lo habían hecho posible. Estábamos agradecidos, eso es todo lo que se puede decir. Pero las condiciones eran muy duras. Para cocinar, habían contratado a un hombre que había trabajado como cocinero a bordo de un barco en algún lugar. Y claro que la comida era, en el mejor de los casos, asquerosa. Los propios niños se ocuparon de la organización dentro del campo. Los niños mayores lo organizaban. A todos se les asignó una tarea, porque todo lo hacíamos nosotros, por ejemplo la limpieza, entre otras tareas. Era como estar en el ejército, uno trabajaba como ayudante de cocina, otro hacía la limpieza y así con todas las demás tareas.

"Los propios niños se ocuparon de la organización dentro del campo."

Archivo de Historia Visual de la Fundación Shoah en USC, entrevista 11470

Transcripción

Henry Lowenstein: No fue una situación particularmente buena. Había muchas enfermedades. Había todas las enfermedades infantiles que se puedan imaginar, desde tos ferina hasta sarampión, paperas y poliomielitis, y no había ninguna clase de ayuda médica.

Entrevistador: ¿No había atención médica?

Henry Lowenstein: No, no había médico. Había un joven que era estudiante de medicina, un estudiante de medicina británico judío, y él trató de lidiar con todo esto, pero claramente estaba muy por encima de sus posibilidades. Si uno se enfermaba, lo único que podían hacer era ponerlo en cuarentena. Había que estar encerrado en una habitación y esperar a que alguien trajera comida; no se podía salir hasta que creyeran que uno estaba mejor. Lo que me pasó a mí fue que me desmayé mientras llevaba la comida a la mesa. Lo siguiente que recuerdo es que desperté y estaba en la habitación en cuarentena. No tenían idea de lo que me pasaba, pero como me había desmayado, pensaron que estaba enfermo. Creo que me desmayé porque no había comido. Y estuve aislado unas dos semanas. Me pasaban la comida por debajo de la puerta y eso era todo. Toda la situación fue muy dura. Pero de nuevo, quiero que quede claro: las condiciones podrán haber sido difíciles, pero sin importar lo que sucediera, aún así era mejor y todos estábamos agradecidos con las personas que habían organizado todo para que viniéramos.

Entrevistador: ¿Cuántos niños había en ese campo de refugiados?

Henry Lowenstein: Cientos, pero no podría decir cuántos. Había llegado al campo a mediados de junio y de repente, un día a mediados de julio o tal vez hacia fines de julio, supe que el comité que me había traído solo había patrocinado a unos ocho o diez niños, porque eso era todo lo que podían cubrir. Había diferentes comités que patrocinaban a diferentes grupos de niños. Los integrantes del comité que me trajo vinieron y miraron las condiciones del campo. Vieron que las condiciones eran terribles, que no podían tener a sus niños allí. De modo que organizaron todo para que los de nuestro grupo pudiéramos viajar a Londres y vivir en una pensión.

"Había todas las enfermedades infantiles que se puedan imaginar, desde tos ferina hasta sarampión, paperas y poliomielitis, y no había ninguna clase de ayuda médica."

Archivo de Historia Visual de la Fundación Shoah en USC, entrevista 11470

Cronología de Henry Lowenstein

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