Un encuentro con la isla Ellis

Barbara Bandler Steinmetz

Los Bandler parten de Lisboa en mayo de 1941 a bordo del buque portugués Nyassa con destino a la República Dominicana. Su primera parada es otra isla, la isla Ellis, en el Puerto de Nueva York. La isla Ellis fue la instalación estadounidense más importante para procesar a los inmigrantes que llegaban a los EE. UU., pero durante la Segunda Guerra Mundial, se utilizó como centro de detención. Los Bandler se alojan en los cuarteles de las extensas instalaciones mientras esperan semanas para obtener las autorizaciones médicas que les permitan viajar a la República Dominicana. La promesa de libertad y de una vida mejor simbolizada por la Estatua de la Libertad que se alza al otro lado del puerto permanece frustrantemente fuera de su alcance.

Transcripción

Barbara: Partimos en mayo de 1941 y viajamos en un barco llamado Nyassa, N-Y-A-S-S-A. Y ese barco fue el último que salió del continente europeo, en mayo de 1941. Y eso es una cuestión de registro. Fue el último barco y viajamos en tercera clase.

El viaje fue pagado por el Comité Judío Estadounidense para la Distribución Conjunta. Pero... porque por supuesto, los judíos que dejaron Europa no tenían mucho... mucho dinero para llevarse con ellos. Por lo tanto, el pasaje era un préstamo del Comité Judío Estadounidense para la Distribución Conjunta, el cual debía reembolsarse con trabajo en una fecha posterior.

Pero sí recuerdo abordar el barco. Y el barco se dirigía a Nueva York, a la isla Ellis. Todos los pasajeros del barco, como dije, íbamos en tercera clase. Así que dormíamos en grandes dormitorios en el fondo del barco. Y voy a... creo que el barco estaba repleto de todos los que deseaban escapar del continente. Desembarcamos en la isla Ellis. No sé... no sé cuánto tiempo estuvimos en el barco, si fue una semana o algo parecido.

Entrevistador: ¿Cómo eran las condiciones en el barco?

Barbara: No lo recuerdo. No lo recuerdo. Voy a suponer que probablemente había mucha gente dondequiera que uno fuera a bordo. Recuerdo estar en la cubierta. Pero eso es todo lo que recuerdo. Sí recuerdo la isla Ellis. Llegamos a la isla Ellis y no estoy segura de cuánto tiempo estuvimos allí. Puede que hayan sido... puede que hayan sido dos semanas. Todos estaban hacinados en la gran sala de la isla Ellis. Era confuso. Había mucho ruido. Lo que sí recuerdo de la isla Ellis es el olor. Había... olores muy extraños. Y... eso es más o menos lo que recuerdo cuando llegué a la isla Ellis.

Cuando estuvimos allí, las familias estaban separadas. Y esta fue realmente la primera vez que mi familia estuvo separada. Mi... mi madre dormía en un dormitorio de mujeres con... con nosotras dos, con mi hermana y conmigo. Y mi padre dormía en el dormitorio para hombres. Y el único momento en que podíamos ver a mi padre era a la hora de comer. Y... y yo... ni siquiera puedo recordar si realmente lo vi en el parque de juegos. Había un parque de juegos y se nos permitía salir al aire libre durante una o dos horas al día. El resto del tiempo, permanecíamos dentro del edificio. Y eso es lo que más recuerdo de la isla Ellis, el parque de juegos. Debió de ser maravilloso para un niño poder salir y respirar aire fresco, porque el ambiente en el interior de la isla de Ellis era de hacinamiento. Y cuando digo que recuerdo el olor, debe..., debe haber sido el aire rancio porque había mucha gente. Y estaban todos amontonados.

«Y se nos permitía salir al aire libre durante una o dos horas al día. El resto del tiempo, permanecíamos dentro del edificio. Y eso es lo que más recuerdo de la isla Ellis, el parque de juegos».

Archivo de Historia Visual de la Fundación Shoah en USC, entrevista 38619

Boleto de tercera clase para el viaje de la familia Bandler de Lisboa a Nueva York, con salida el 20 de mayo de 1941, en el Nyassa, que operaba en la línea de América del Norte de la Empresa Nacional de Navegación Portuguesa [Companhia Nacional de Navegação].

Cortesía de Barbara Bandler Steinmetz

Barbara a bordo del Nyassa, mayo de 1941.

Cortesía de Barbara Bandler Steinmetz

Tarjeta de embarque para la familia Bandler en la línea de Nueva York & Puerto Rico de Nueva York a Puerto Plata, República Dominicana. 29 de junio de 1941.

Cortesía de Barbara Bandler Steinmetz

Transcripción

Barbara: Mientras estábamos en la isla Ellis, mi padre se puso en contacto con familiares. Mi padre tenía un hermano que vivía aquí en los Estados Unidos, un hermano que vino a mediados de los años 30. Y... y era camarero. Le costaba mucho ganarse la vida. Y francamente, tenía muy poco. Mi madre también tenía un familiar aquí. Y su... creo que era su primo segundo o tercero, algún pariente lejano, evidentemente alguien que llevaba en este país muchos, muchos años. Pero solo tenía el nombre. Y se pusieron en contacto con sus parientes. Mi tío Eugene vino a la isla Ellis a vernos. Y el apellido de la familia era Gold. Vivían en Jamaica... el apellido de la familia de mi madre era Gold. Vivían en el barrio Jamaica Plain. Y eran... dueños de un cementerio. Tenían un negocio funerario.

Y todo lo que sabíamos de ellos era que eran... que su apellido concordaba con su riqueza. Eran muy ricos. Mi madre no los conocía personalmente. Pero vinieron a la isla Ellis a visitarnos y nos trajeron una muñeca a cada una. Quiero decir, eso... eso era la suma total de lo que recordaba sobre ellos por muchos años. Pero nos trajeron una muñeca. Ahora bien, debe saber que mi hermana y yo no trajimos ningún juguete. Cuando nos marchamos de Italia, lo dejamos todo atrás. Y no sé cómo... cómo me sentí al respecto. Y yo... no recuerdo cómo me sentí al respecto. Y probablemente es algo que, de niña, reprimí. Pero todo lo que poseía y que era importante para mí de pequeña tuve que dejarlo atrás. Y es probable que también tuviera pertenencias en Hungría cuando íbamos de visita, pero tuve que dejarlas atrás. Y voy a suponer que también habríamos tenido algunos objetos en Niza. Pero cuando llegamos a la isla Ellis, no teníamos nada en absoluto. Así que estas muñecas se convirtieron en lo más importante del mundo para nosotras.

Entrevistador: ¿Recuerda el nombre de la muñeca?

Barbara: No, no recuerdo el nombre de la muñeca. Pero sí me acuerdo qué le pasó en la República Dominicana. ¡Cucarachas! [Risas]. Se comieron... se comieron el contorno de los ojos. Y no me molestó en absoluto. Me encantaba esa muñeca, y por... me parece que todavía la conservo en alguna parte. Estuve tratando de encontrarla. Y yo... es probable que esté guardada en algún lugar del sótano. Pero conservé la muñeca todos estos años, incluso con los ojos deformados.

«...todo lo que poseía y que era importante para mí de pequeña tuve que dejarlo atrás».

Archivo de Historia Visual de la Fundación Shoah en USC, entrevista 38619

Fotografía de Barbara con la muñeca que le regalaron los primos lejanos de su madre, la familia Gold, durante su estadía en la isla Ellis en 1941; alrededor de 1944.

Cortesía de Barbara Bandler Steinmetz

Cronología de Barbara Bandler Steinmetz

V
Eventos relacionados con la página actual
Ver la cronología principal »