Conferencia de Evian y La Española
Barbara Bandler Steinmetz
A los Bandler, y a cientos de miles de otros judíos desalojados que huían del nazismo, les parece que el mundo entero les ha dado la espalda desde la Conferencia de Evian de 1938. En aquella reunión previa a la guerra iniciada por el presidente Franklin Roosevelt para tratar la crisis de los refugiados, las 32 naciones participantes no llegaron a ningún acuerdo para admitir a los evacuados judíos como gesto humanitario. Solo una pequeña nación del otro lado del mundo se ofreció a albergar a una gran cantidad de refugiados judíos: la República Dominicana, en la isla caribeña de La Española.
Caricatura política de Sidney 'George' Strube, titulada «¿Lo guiará la Conferencia de Evian hacia la libertad?» que se publicó en la edición del domingo 3 de julio de 1938 en el The New York Times.
Rafael Trujillo, fotografía de la prensa local. 1933. Derechos de autor expirados.
Dominio público a través de Wikimedia Commons
El dictador militar Rafael Trujillo gobernó la República Dominicana durante décadas. Durante el sangriento reinado del general Trujillo, la violencia patrocinada por el Estado ha destruido casi toda la oposición política interna. El dictador puede actuar a su antojo, y uno de sus caprichos es ofrecer a los inmigrantes una puerta abierta. Trujillo considera que su disposición a aceptar hasta 100,000 refugiados judíos desviará la atención estadounidense de sus abusos de los derechos humanos contra la vecina Haití y ayudará a desarrollar la débil economía de su país. El racismo también desempeña un papel clave en la generosidad de Trujillo. Aunque él mismo es birracial, el dictador alberga crudas nociones racistas. Considera que los linajes blancos son superiores a los negros, por lo que alienta a judíos y otros europeos a establecerse en la República Dominicana en un esfuerzo por blanquear («whiten») a la población. Irónicamente, los judíos víctimas del terror racial bajo el nazismo encuentran un refugio en el gobierno del general Trujillo, que respalda otro tipo de locura racial.
El gobierno de Trujillo entabla negociaciones con el Comité Judío Americano de Distribución Conjunta, una destacada organización humanitaria, y firma un acuerdo el 30 de enero de 1940. El documento formaliza la primera oleada de inmigración judía a un asentamiento agrícola de 26,000 acres en Sosúa, en la costa norte de la isla. Alexander se entera de estos acontecimientos en Lisboa y, a mediados de 1941, él y su familia son considerados para una posible admisión. Los responsables de Sosúa esperan poblar el asentamiento con jóvenes judíos idealistas que posean experiencia agrícola. Según Barbara, su padre «no distinguía el extremo de una pala de otro, pero sabía cómo hacer funcionar una cocina». Afortunadamente, los Bandler cumplen con los requisitos y se les permite la entrada.
Transcripción
Barbara: Trujillo tenía experiencia previa con judíos porque provenía de Curazao. Por lo tanto, sabía que los judíos, cuando se les invita a un país, son partícipes, que ayudarán en la economía del país. Así que tenía muchos motivos para abrir sus puertas. Pero a pesar de todo, las abrió. Desafortunadamente, fue necesario mucho tiempo para establecer el mecanismo burocrático mediante el cual los judíos pudieran realmente salir de Europa y llegar a la República Dominicana. Para ello, el Comité Judío Estadounidense para la Distribución Conjunta de la Federación Judía de Bienestar Social y del Llamado Judío Unido (UJA) creó una organización. Y... y tenían una división agrícola. Y fueron a la República Dominicana. Para cuando examinaron las condiciones del terreno y formularon sus recomendaciones sobre cómo iba a desarrollarse todo, se necesitó mucho tiempo, para ser sincera. Y no fue hasta 1940 que un acuerdo real fue firmado por las partes de la República Dominicana y el Comité Judío Estadounidense para la Distribución Conjunta, la división agrícola. Y con ese fin, se creó una organización específica para la República Dominicana, llamada Asociación de Reasentamiento de la República Dominicana [sic]. Y el acrónimo es DORSA. Y hallaron a alguien para ser el jefe de la DORSA. Era un hombre que tenía mucha experiencia agrícola, de inmigración, en Crimea. Su nombre era Rosen y él tenía la idea de que iba a establecer una operación de tipo kibutz en la República Dominicana.
La porción de tierra que fue otorgada a los judíos por Trujillo y...hay...hubo muchas negociaciones al respecto, era un tipo de tierra mas bien rocosa, [PAUSA DURANTE 3 SEGUNDOS] incultivable. Estaba... estaba en los trópicos. Era una propiedad muy difícil de cultivar. Pero, sin embargo, esta fue la propiedad que se entregó a los judíos, de modo que iban a hacer algo con ella. Pero el Sr. Rosen realmente pensó que... que establecería una situación tipo kibutz. Y lo que buscaba eran judíos con experiencia agrícola. Y eso eliminó de inmediato a la mayoría de los judíos que quedaban en Lisboa porque no eran agricultores. Eran médicos, abogados, comerciantes y contadores. Y sinceramente, no distinguían un extremo de una pala del otro. Pero... pero mi padre obviamente solicitó la entrada a la República Dominicana. Y dijo que, desde luego, tenía experiencia agrícola. Era manipulador de alimentos. Y por supuesto, es posible que no les haya dicho eso. Pero sí les dijo que tenía experiencia agrícola. Y mi madre, que era química, su... su área de especialidad era la caseína, que es un producto lácteo. Por lo tanto, parecía que iban a ser candidatos muy probables. Y de alguna manera u otra, ellos... ellos consiguieron una visa para ir a la República Dominicana. Y...
Entrevistador: ¿Sus padres le dijeron que iban a ir?
Barbara: Ni siquiera lo sé. No lo sé. Lo que sí sé es que los judíos que fueron no tenían ni idea de lo que les esperaba cuando llegaron a la República Dominicana. En primer lugar, se trataba de judíos europeos procedentes de un clima templado. La República Dominicana se encuentra en los trópicos. Así que... creo que habrían aceptado ir a la luna. Solo querían escapar de Europa. Y la República Dominicana también estaba bastante cerca de los Estados Unidos. Así que parecía existir un destello de esperanza en algún punto del camino que les llevaría a Estados Unidos.
«Creo que habrían aceptado ir a la luna. Solo querían escapar de Europa».
Archivo de Historia Visual de la Fundación Shoah en USC, entrevista 38619
Carta de la DORSA a los refugiados judíos aprobados para inmigrar a la República Dominicana en la que se explican las condiciones del reasentamiento. 20 de junio de 1941.
Cortesía de Barbara Bandler Steinmetz




