Una carta de Boston
Barbara Bandler Steinmetz
Mientras Barbara y su hermana estudian en la escuela del convento, sus padres permanecen ocupados. Margit planea abrir un pequeño establecimiento comercial. Durante sus estudios de medicina en Hungría, había investigado la caseína, un tipo de proteína que se encuentra en la leche y se utiliza a menudo como suplemento dietético o estabilizante de alimentos. La laboriosa Margit se plantea obtener caseína del rebaño de vacas lecheras de Sosúa y utilizarla para evitar la separación de ingredientes en los productos cosméticos. Con la ayuda del gobierno dominicano y de la Asociación de Asentamientos de la República Dominicana (DORSA), aspira a fabricar en Jarabacoa crema de manos y maquillaje de calidad. El producto de sus ventas permitiría a los Bandler una mayor seguridad financiera. A mediados de 1942, Margit busca activamente donaciones de equipos para poner en marcha su establecimiento. Los anuncios de búsqueda que aparecen en los periódicos judíos estadounidenses incluyen el nombre de Margit junto a una lista de los artículos que busca para iniciar su emprendimiento. Los Bandler solo pueden esperar que algún lector caritativo de los EE. UU. responda.
Carta a Margit Vamosi Bandler de su amiga de la infancia, Elenor Mayer, que vive cerca de Boston. Con matasellos del 7 de agosto de 1942.
Cortesía de Barbara Bandler Steinmetz
A medida que los medios de comunicación comienzan a divulgar al mundo los horrores del Holocausto, los judíos estadounidenses escudriñan frenéticamente los periódicos para recabar pistas sobre el paradero de familiares y amigos varados en Europa. Lori (Elanor) Mayer, una de las amigas de la infancia de Margit que había emigrado a Boston a mediados de 1930, es una de estas personas desesperadas que teme lo peor para su familia, con la que lleva años incomunicada. Envía con regularidad a Hungría paquetes llenos de artículos ligeros y apetecibles, chocolate, cigarrillos, medias de nailon, envueltos cuidadosamente en papel de periódico. Estos artículos eran valiosos para el trueque por alimentos y otras necesidades en medio de la escasez de la destrozada economía de guerra. Mientras Lori envuelve un paquete, le llama la atención un trozo de periódico, uno de los anuncios con el nombre de Margit. Recuerda a Margit de sus días escolares en Győr y envía de inmediato una carta a Jarabacoa.
Margit se emociona al recibir noticias de su vieja amiga. Tras años de angustia y peregrinaje, la conexión con una parte de su pasado lejano reaviva las esperanzas de un futuro mejor. Lori también está ansiosa por reencontrarse. La destrucción del pueblo judío europeo persigue a Lori como a aquellos que escaparon justo a tiempo. Y como la mayoría de los refugiados europeos que han llegado a la República Dominicana, Margit y Alexander esperan encontrar un camino hacia los EE. UU., que ofrece un nivel de vida más alto y una comunidad judía más robusta que el refugio caribeño de Trujillo. Aunque los Mayer no gozan de buena posición económica, Lori y su marido, Eugene, se esforzaron por conseguir las visas para los Bandler, y recaudaron dinero en su comunidad judía húngara de Roxbury, Massachusetts.
Transcripción
Barbara: Nos... nos quedamos en la República Dominicana hasta 1945. Durante nuestra estadía ocurrieron varias situaciones para mis padres. En primer lugar, mi madre, como le dije, era química. Había trabajado con la caseína, con productos lácteos. Tenía las fórmulas de perfumes y estaba en contacto con el gobierno dominicano porque iban a fundar una empresa y ayudarla a emprender. Ella les había dicho que esto era... que esto sería algo muy bueno para la economía del país. De un modo u otro, y no sé por qué, no funcionó. Así que ella nunca comenzó la... la industria del perfume, o el negocio de perfumes. Aún conservo su cuaderno lleno de fórmulas químicas. Pero debido a eso, necesitaba algunos productos químicos. Necesitaba material adicional. Así que escribió a un periódico judío en los Estados Unidos en el área de Boston, o Boston... probablemente Nueva York. No recuerdo dónde. Y publicó un anuncio en el que pedía libros de química porque necesitaba, no sé, calcular la fórmula. De una forma u otra necesitaba hacer algo con... con su título de química.
Por aquel entonces vivía en Boston una vieja amiga de la infancia de mi padre y de mi madre. De hecho, ella había salido con mi padre cuando era joven. Y ella envolvía paquetes para mandar a Europa. Había venido... ella, su marido y su hijo... se llamaba Elenor Mayer. Su marido se llamaba Eugene Mayer, y su hijo George. Habían llegado a los Estados Unidos a mediados de los años 30. Y su vida era muy difícil en Boston. Vivían en un apartamento pequeño ubicado en el último piso de un edificio, y ella... era costurera, y trabajaba en... no sé... una fábrica de sujetadores, algo así. De todos modos, mientras envolvía paquetes para enviarlos a Europa, le llamó la atención un nombre: Bandler. Y ella leyó el anuncio, y contactó de inmediato a mis padres. No sé en qué año fue esto. No sé si fue en 1942 o en 1943. No lo sé. Pero sé que mis padres obviamente le preguntaron qué podía hacer para ayudarnos a llegar a los Estados Unidos.
En lo que respecta a mis padres, y quizás a la mayoría de las personas que fueron a Sosúa, que buscaron un refugio en la República Dominicana, apenas llegaron allí supieron que su vida, en el futuro, no estaría en la República Dominicana. Que si... si la guerra terminaba, cuando la guerra terminara, de alguna manera u otra lograrían regresar. Esto era, como he dicho, una tierra muy primitiva. Y no era aquí donde estos europeos se veían a sí mismos por el resto de sus días, mi padre incluido. No solo eso, sino que en Jarabacoa no iba a haber una vida judía para sus hijos, ni tampoco una verdadera educación judía. La educación que estaban... que estábamos recibiendo estaba bien por ahora. Pero, por supuesto, mis padres no iban a quedarse aquí mucho tiempo. Así que le pidieron de inmediato a su amiga que empezara a trabajar para conseguir que entráramos en los Estados Unidos.
Mi tío Eugene, a quien vimos cuando estuvimos en la isla Ellis, no pudo ayudarnos porque... era camarero. Vivía... vivía en una habitación alquilada y amueblada. No tenía... no tenía contactos. Tenía dificultades con el idioma. No estaba en condiciones de ayudarnos realmente. La prima de mi madre, que también... que nos dio las muñecas en la isla Ellis, no quisieron ayudarnos.
Y así Elenor Mayer, ya que fue nuestro primer contacto, y ella... ella era una señora estupenda. Y aunque no tenían los fondos ni los conocimientos para ayudarnos a llegar a este país, ella conocía a alguien que sí los tenía. Asistía a una sinagoga en Roxbury, Boston, Massachusetts. Y el cantor allí era un hombre llamado cantor Glickstein. Y él era... no solo era un chazán, sino que era... era como el líder de la comunidad judía húngara. Y era... era como un tzadik. Era un gran hombre. Era una persona maravillosa, cálida y cariñosa. Y ella le imploró que averiguara qué podía hacer para traernos a este país. Y así comenzó todo. Mi padre empezó una vez más, ya sabe, con las cartas de referencia, donde escribía sobre quiénes somos y a qué nos dedicamos, y que mi madre es química, y farmacóloga... y que él es... dueño de un hotel, y que sería capaz de dirigir un hotel, y que no sería una carga para nadie en este país, que iría allí y sería un ciudadano ejemplar... que seríamos ciudadanos ejemplares dignos de vivir en los Estados Unidos.
«...apenas llegaron allí supieron que su vida, en el futuro, no estaría en la República Dominicana...»
Archivo de Historia Visual de la Fundación Shoah en USC, entrevista 38619
Mientras los Bandler persiguen su inmigración a los Estados Unidos con la ayuda de Lori Mayer, la situación de sus familias en Hungría se deteriora. Desde que Hungría se unió al Eje en 1941, las tropas húngaras que luchaban junto a la Wehrmacht alemana en el ataque a la Unión Soviética sufrieron enormes pérdidas en la batalla de Stalingrado. El líder húngaro Miklos Horthy está convencido de que Alemania perderá la guerra tras la devastadora derrota nazi en Stalingrado en febrero de 1943, y lidera su gobierno para iniciar negociaciones con los Aliados. Cuando Alemania se entera de los esfuerzos de Hungría por cambiar de bando, las fuerzas nazis invaden el país en marzo de 1944.
Deportaciones de los guetos húngaros creados bajo la ocupación nazi en 1944.
En un abrir y cerrar de ojos, la situación de la población judía en Hungría empeora drásticamente. Hasta ese momento, los judíos húngaros estaban sometidos a una legislación racial discriminatoria, pero Horthy se negó a deportar a los judíos a pesar de la creciente presión del gobierno alemán. Ahora, los ocupantes alemanes comienzan de inmediato a registrar alrededor de 800,000 judíos del país y los obligan a trasladarse de las zonas rurales a los centros urbanos, donde se concentran en guetos.
En mayo, la población judía se enfrenta a deportaciones masivas. Ante la negativa de Horthy, los ocupantes alemanes organizan un golpe de estado. Horthy es detenido en octubre de 1944 y se instaura un nuevo gobierno dirigido por Ference Szalasi, líder del partido húngaro fascista y antisemita Cruz Flechada. Para entonces, la única comunidad judía existente se encuentra en Budapest y se enfrenta a un reino de terror a manos de la Cruz Flechada. Aproximadamente la mitad de los judíos húngaros serán deportados a Auschwitz en el verano de 1944. En los últimos meses de la guerra, cerca del 70 % de los judíos húngaros serán finalmente asesinados.


