Últimos días de la guerra: marcha de la muerte y liberación

1.º de mayo de 1945

Henry Lowenstein

Jack Adler

En la primavera de 1945, los Aliados rodean Alemania. Las fuerzas nazis retroceden ante el avance de los ejércitos soviéticos desde el este y, al oeste, las fuerzas aliadas empujan hacia Alemania desde Francia, Bélgica e Italia. Como los ataques aéreos de los Aliados son más frecuentes, para Jack suponen un alivio frente a la rutina agotadora de Dachau.

Transcripción

Jack Adler: Bueno, en cuanto a mí, ya sabe, hacia el final, antes de que terminara la guerra, mientras trabajábamos había ataques aéreos diarios. Así que se detenían. Inicialmente, trabajaba en el turno de la noche. Apagaban todas las luces, por supuesto, y nos separaban. Uno podía acostarse o sentarse. Porque nadie lo iba a molestar. Estaban tan asustados como uno. Tal vez no estábamos tan asustados como ellos.

Y yo... lo que deseaba, muchas veces... no creía en el suicidio. Mucha gente lo hacía. Creo que en ese momento no me habría importado dormirme y no despertarme, pero no me iba a quitar la vida. Tenía sentimientos encontrados, ya sabe, y me preguntaba por qué, cuánto tiempo más, y cosas así siempre pasaban por la mente. Especialmente cuando teníamos tiempo para pensar sin que nos molestaran.

Y los ataques aéreos eran una bendición indirecta para nosotros. Duraban alrededor de una hora. Las sirenas se encendían y se apagaban. Eso era más tranquilo que estar en el campo. Porque en ese momento en particular nadie nos molestaba.

"... los ataques aéreos eran una bendición indirecta para nosotros."

Archivo de Historia Visual de la Fundación Shoah en USC, entrevista 18433

Los campos nazis siguen funcionando hasta los últimos días antes de la liberación, pero las SS se esfuerzan por destruir la evidencia de su objetivo asesino antes de abandonar los campos y dejárselos a los Aliados. Majdanek es el primer campo importante en caer en manos aliadas cuando es liberado por las fuerzas soviéticas en julio de 1944. Antes de huir, los funcionarios del campo nazi intentan demoler el campo.

Hasta la primavera de 1945, los nazis se retiran y abandonan los campos a los Aliados, pero se llevan con ellos a los prisioneros que pueden caminar. Decenas de miles de personas se ven obligadas a caminar en marchas de la muerte hacia destinos dentro de las fronteras del Reich. Todo aquel que se detenga recibe un disparo. Muchos mueren de agotamiento, hambre y frío.

Pocos días antes de que el Tercer y el Séptimo Ejército de los Estados Unidos lleguen al campo de Dachau el 29 de abril de 1945, Jack y otros diez mil prisioneros se ven obligados a caminar en la marcha de la muerte. Durante varios días marchan hacia el sur. Durante este tiempo los guardias asesinan a muchos prisioneros y otros mueren de agotamiento. Finalmente, el 1.º de mayo, cuando se despiertan, ven que sus captores nazis se han ido. Poco después, la Cruz Roja los encuentra.

Transcripción

Jack Adler: Permanecimos en el campo principal de Dachau hasta abril, diría que el 27 de abril de 1945, aproximadamente. Todos los hombres sanos de mi grupo (salimos unos 10,000 de Dachau en lo que posteriormente se conoció como la marcha de la muerte) caminamos durante las horas de luz diurna. De noche nos llevaban a los bosques.

Había muchos prisioneros de guerra rusos. Entre nosotros había muchos cristianos. Todas las noches se escuchaban disparos de ametralladoras que mataban a grupos de personas. Nos liberaron el 1.º de mayo de 1945. Del grupo original de 10,000 personas, quedaban menos de 4,000. Y mientras a nosotros nos liberaban, otros morían. Nunca lo olvidaré.

El 1.º de mayo nos levantamos y pude escuchar a los mayores [PAUSES FOR 3 SECONDS] diciendo cosas como, "Yalla", que en hebreo significa, [AR1] "Se han ido". Y yo dije: "¿Quién se ha ido?" Y efectivamente, todos los jóvenes guardias de las SS que nos custodiaban se habían ido. Dejaron atrás a la Wehrmacht.

Unos minutos más tarde llegaron dos camiones de la Cruz Roja alemana. Abrieron la puerta y nos llamaron para darnos leche caliente y pan. Y nadie se levantaba. Creíamos que nos iban a envenenar.

El alemán se dio cuenta de lo que estaba pasando. Así que bebió la leche y mordió el pan. Luego, los que pudieron levantarse fueron allí y... tomaron un poco de pan y leche. Unos minutos más tarde llegaron los tanques estadounidenses.

La Cruz Roja me llevó inmediatamente. En ese momento pesaba 66 libras. Tenía 16 años. Me internaron con neumonía bilateral y desnutrición.

Entrevistador: Déjeme preguntarle esto, Jack. Cuando vio que llegaban los estadounidenses, ¿qué sintió? ¿Qué significó eso para usted?

Jack Adler: Sabía que estaba ocurriendo algo bueno, pero nunca vi a ningún soldado estadounidense. Es que los tanques, con esas estrellas, se ven todos iguales, iguales a los tanques rusos. No sabía si eran rusos... pero, por supuesto, una vez que se bajaron y se acercaron a nosotros, hablaban inglés.

Entrevistador: ¿Y se dio cuenta de lo que estaba pasando?

Jack Adler: Claro que sí. Dijeron que la guerra había terminado y que los alemanes se habían rendido, por supuesto, los que quedaron atrás, los guardias alemanes.

Entrevistador: Al escucharlo parece que una parte suya no creía que eso estuviera sucediendo realmente.

Jack Adler: Oh, por supuesto. Estábamos... estábamos tan... vivimos durante tantos años desamparados y sin [PAUSES FOR 3 SECONDS] esperanza. Fue muy difícil. Incluso, durante un tiempo, fue difícil comprender la libertad.

"Incluso, durante un tiempo, fue difícil comprender la libertad."

Archivo de Historia Visual de la Fundación Shoah en USC, entrevista 18433

Cronología de Jack Adler

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